El sol nos aporta bienestar: mejora el estado de ánimo, proporciona energía y es esencial para la síntesis de vitamina D. Sin embargo, la exposición excesiva a las radiaciones ultravioleta (UVA y UVB) puede dañar la piel e incrementar el riesgo de sufrir cáncer de piel, incluyendo el melanoma y los carcinomas no melanoma.
Disfrutar del verano no debe significar exponer la piel sin protección. Con medidas sencillas y constantes, podemos aprovechar el sol sin poner en riesgo nuestra salud.

Las radiaciones UV afectan la piel de manera acumulativa. Cada quemadura solar deja una huella, y con los años puede aumentar el riesgo de lesiones cutáneas y de cáncer de piel.
Las cabinas de bronceado artificial, utilizadas para obtener un tono más oscuro, también son muy peligrosas. Según la Organització Mundial de la Salut (OMS), estas máquinas son cancerígenas y el uso antes de los 30 años puede incrementar hasta un 75 % el riesgo de melanoma.
Medida de prevención fundamental: evitar por completo el bronceado artificial.
Conoce tu piel y el índice UV

No todas las personas reaccionan igual ante el sol. El fototipo de piel, que depende del color de la piel, ojos y cabello, y de la facilidad para enrojecerse o broncearse, determina la sensibilidad a las radiaciones ultravioleta. Los niños tienen la piel más frágil y requieren medidas especiales.
El índice UV (UVI) mide la intensidad de la radiación solar en un lugar y momento concretos:
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0-2: riesgo bajo.
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3-7: riesgo moderado a alto; se recomiendan precauciones.
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8-11+: riesgo muy alto; evitar la exposición directa.
Actualmente, se puede consultar a través de aplicaciones meteorológicas, sitios web oficiales como el de la AEMET y en información turística local.
Vigila tu piel
La autoexploración cutánea es clave. Revisa periódicamente tus lunares y manchas. Cambios como crecimiento rápido, irregularidades en la forma o variación de color son motivo para consultar al médico. La detección precoz es decisiva para la prevención y el tratamiento efectivo del cáncer de piel.
Otras recomendaciones
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Extremar la precaución si tienes piel sensible, antecedentes de cáncer o realizas tratamientos con medicamentos fotosensibilizantes.
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Evitar perfumes y cosméticos que puedan aumentar la fotosensibilidad.
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Los fotoprotectores orales pueden ser un complemento, pero no sustituyen ninguna medida de protección física o química.
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Informarse sobre condiciones especiales, como la presencia de cicatrices, vitíligo o dermatitis, que pueden aumentar la sensibilidad al sol.
Resumen: Ideas clave para protegerte
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Evita las cabinas de bronceado artificial.
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Conoce tu fototipo y consulta el índice UV.
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Combina sombra, ropa adecuada, sombreros, gafas de sol y crema solar.
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Hidrátate regularmente y revisa tu piel.
Disfrutar del sol es posible, siempre que adoptemos hábitos de protección constantes. Protegernos hoy es invertir en nuestra salud de mañana.


