Rosy Williams, Embajadora de Honor

El Patronato de la Fundación acuerda nombrar a Rosy Williams como la primera Embajadora de Kālida.

Barcelona, enero de 2020.- A finales del 2019, el Patronato de la Fundación acordó incorporar la figura de las personas Embajadoras de Kālida. Nombradas y/o renovadas siempre por unanimidad por el máximo órgano de gobierno, pueden ser elegibles en función de dos criterios generales. Por un lado, las Embajadoras de Honor son personas que merecen un especial reconocimiento por su fuerte conexión histórica con la Fundación y su contribución a la misión. Por otra parte, las personas Embajadoras son aquellas que, mediante su implicación, aportan visibilidad, proyección y reputación a la entidad.

Al mismo tiempo que se aprobaba esta nueva forma de reconocer el compromiso con Kalida, los patronos nombraron a Rosy Williams como la primera Embajadora de Honor de Kālida.  Para Germán Castejón, presidente de la Fundación “este reconocimiento se fundamenta en el rol clave que ha tenido Rosy en la gestación del primer centro Kālida y el propio nacimiento de la Fundación, una labor que inició hace más de una década y en la que su compromiso, esfuerzo personal y pasión han sido determinantes. Rosy formará parte para siempre de la historia de la Fundación y ha sido y será fuente de inspiración para su desarrollo futuro.”

La vinculación de Rosy Williams con lo que en el futuro se convertirá en Kālida se inició en el año 2007 cuando se plantó la semilla para construir un Centro Maggie’s en Barcelona. Este primer impulso fue fruto de la visión de Rosy quién, en el año 2003, vivió personalmente la experiencia y el servicio de Maggie’s en el centro de Edimburgo. Ella animó a Mònica Sans, Piluca Peris y Marc Tintoré para que se sumasen al proyecto. Juntos, y de forma desinteresada,  consiguieron que esta semilla inicial, germinase.

Por su parte, Rosy Williams, quién recibió un diploma que acredita su nombramiento nos cuenta que “mi ilusión sigue intacta cuando veo el primer centro Kālida en funcionamiento: me hace cantar el corazón. Este lugar tan especial creció de un sueño y una necesidad y cada vez que entro por la puerta de Kālida, me invade una ola de gratitud hacia todas las personas que han contribuido a hacerlo realidad.”

Como con Rosy, en el futuro Kalida espera incorporar nuevas personas Embajadoras que permitan seguir impulsando la misión o reconocer el esfuerzo realizado para mejorar el bienestar y la calidad de vida de la personas que conviven con el cáncer. Si quieres más información sobre el papel de Rosy en el nacimiento de Kālida, te sugerimos que visiones este vídeo:

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